En Las Vegas, donde Trump prometió “no cobrar impuestos a las propinas” durante su campaña de 2024 y se convirtió en el primer republicano en ganar Nevada en 20 años, el Sindicato de Trabajadores Culinarios ha estado presionando para que se apruebe una nueva legislación federal que amplíe la cantidad de ingresos por propinas que las parejas casadas pueden deducir y qué propinas son elegibles, además de prorrogar la desgravación fiscal más allá de 2028, cuando está previsto que expire.
“Al fin y al cabo, a los multimillonarios les han hecho permanentes sus recortes fiscales, y estos son temporales. Básicamente, nos están tirando un hueso”, señaló Ted Pappageorge, secretario-tesorero del Sindicato de Trabajadores Culinarios de Las Vegas, que apoyó a la exvicepresidenta Kamala Harris en 2024.
Sherie Cummings, camarera de cócteles de casino y miembro del Sindicato de Trabajadores Culinarios, esperaba que ella y su esposo no tuvieran que pagar ningún impuesto por los 60,000 dólares en propinas que ganaron. En cambio, solo recibieron la deducción de 25,000 dólares.
Con su devolución, se está centrando más en ahorrar que en hacer nuevas compras, dada su incertidumbre sobre la economía. Las visitas a Las Vegas descendieron 7.5% el año pasado y el turismo ha tenido un comienzo desigual este año, según la Autoridad de Convenciones y Visitantes de Las Vegas. A Cummings le preocupa que este sea otro año difícil, ya que los precios de la gasolina han alcanzado los 4 dólares en medio de la guerra de Estados Unidos con Irán, aunque los precios podrían bajar si se mantiene el reciente alto el fuego.
“Nunca había visto algo así”, comentó Cummings. “No están gastando y no están dejando propinas”.